martes, 18 de junio de 2013

Crisis, resistencia, evolución o involución.

Que oportunidad perdida para comprender cuan importantes son los cambios, los movimientos, la evolución, y la necesidad de acompañar la tormenta perfecta con adaptaciones sociales, mentales, económicas. La crisis de la burbuja inmobiliaria, de las .com, de los combustibles fósiles se salda con un alargamiento de las resistencias que redunda en un único resultado... pérdida. Pérdida de tiempo, de oportunidad, de valores. Parámetros de medida que agudizan la pérdida de norte del ser humano que sin altura de miras nos limitamos a estirar el vacío, sin duda, por miedo a ser conscientes del propio vacío, de la nada que va creciendo como una historia sin Ende.

No ser crítico con nuestra especie es carecer de criterio responsable. Si podemos hacer todo mucho mejor y no lo hacemos no es más que por pereza, desidia, abandono, falta de voluntad de reflexión, falta de criterio de humanidad responsable.

Los seres humanos como especie, actualmente dominante, no aceptamos la responsabilidad que ese dominio supone con respecto a la vida en nuestro planeta, por lo que nos resistimos a asumir el verdadero papel que nos toca jugar en la comedia que se desarrolla en escena. Una escena, que por acción u omisión se desmorona a nuestro alrededor sin que nuestro papel quede plenamente definido. En esta nueva Odisea los héroes a los que envidian los dioses y semidioses siguen siendo los que encarnan lo efímero de la vida, y que a pesar de los condicionantes, siguen gozando de un elemento esencial que es el del libre albedrío que nos hace ser los sumos hacedores de nuestra vida adulta. El continente humanidad tiene el deber de apreciar la vida sobre la tierra sin reglas de medir cartesianas. Pero este curso... como siempre, sigue siendo una asignatura pendiente. No hemos aprendido nada de la crisis. ¿O si?